Laminitis en caballos: los signos, la causa y qué hacer

Un caballo echado hacia atrás sobre los talones que no quiere andar es una urgencia veterinaria. Los signos de la laminitis, qué hacer mientras esperas, la causa hormonal de la mayoría de casos, por qué la hierba de otoño también es un riesgo y qué hacen el veterinario y el herrador.

Mostafa Zamani7 min de lectura

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Un poni castaño con un bozal de pastoreo gris mira por encima de una cancela de madera, detrás un prado otoñal escarchado con hojas caídas.

Tu poni vuelve del prado, adelanta las manos, echa el peso hacia los talones y no quiere cruzar el patio. La laminitis en caballos es el fallo doloroso del tejido que sujeta la tercera falange dentro del casco, y basta con sospecharla para tratarla como una urgencia: llama al veterinario ya. El origen casi nunca está en el pie, sino, con más frecuencia, en las hormonas.

No hemos encontrado ningún organismo español que publique una guía para propietarios sobre la laminitis; las fuentes aquí son norteamericanas y británicas, y así se indican. Esto no es consejo veterinario: el diagnóstico, los fármacos y el plan son cosa de tu veterinario.

Signos de laminitis en caballos: cuándo llamar ya

La asociación estadounidense de veterinarios equinos (AAEP) lo dice en su guía Learn to recognize the signs of laminitis: si sospechas laminitis, considérala una urgencia médica y avisa a tu veterinario de inmediato. Cuanto antes empieza el tratamiento, mejores son las posibilidades de recuperación.

  • cojera, sobre todo cuando el caballo gira en círculo, o cambiar el peso de un pie a otro cuando está parado
  • calor en los cascos
  • pulso digital aumentado en los pies
  • un paso reacio y titubeante, como si pisara huevos
  • la "postura de caballete": las manos estiradas hacia delante y los pies colocados de forma distinta a la habitual para cargar más peso

El caballo echado hacia atrás es solo una línea de la lista: uno que apenas se resiente al girar, o al que de pronto le notas el pulso en los pies, ya justifica la llamada. Para la laminitis crónica, la AAEP enumera anillos en la pared que se ensanchan de la lumbre a los talones, palma contusionada o hundida, línea blanca ensanchada y un cuello grueso con cresta.

Qué hacer mientras llega el veterinario

El departamento de agricultura de la provincia canadiense de Manitoba, en su guía sobre la laminitis como enfermedad grave e invalidante, aconseja retirar todo pienso a base de cereal y el pasto, dar solo heno hasta que el veterinario diga otra cosa, poner al caballo sobre suelo blando como arena o viruta, animarle a tumbarse y no hacerle trabajar, pero sin dejarle sin comer, que tiene su propio riesgo.

El viejo consejo de pasear al caballo es un error. Una revisión veterinaria sobre el manejo agudo, Mitchell, Fugler y Eades (2015), explica que tenerlo en un box con cama abundante reduce la tensión que el movimiento impone a las láminas dañadas. No le des ningún medicamento que tu veterinario no haya recetado para este episodio.

Qué es la laminitis y por qué la causa está en otra parte

La laminitis es el fallo de las láminas, el tejido entrelazado que une la pared del casco con la tercera falange. Cuando ceden, el hueso puede rotar o hundirse dentro del casco. La guía de la AAEP lo resume: aunque la laminitis aparece en los pies, la causa de fondo suele ser un trastorno en otra parte del cuerpo.

En España también se la llama infosura. Un caballo en plena crisis aguda y otro con la forma crónica no están en el mismo punto: la guía de Manitoba separa el ataque súbito de la condición de largo plazo que sigue a la rotación de la falange. Esa rotación es lo que evitas llamando pronto; según la guía, un tratamiento inicial a tiempo la hace mucho menos probable.

El Merck Veterinary Manual, manual veterinario estadounidense, en su capítulo revisado en junio de 2024, llama a la disfunción endocrina "probablemente la causa subyacente más común" de la laminitis hoy. Las otras vías que cita son enfermedades inflamatorias graves como una colitis o una metritis, una sobrecarga de cereal, algunos fármacos como los corticoides, plantas tóxicas y la laminitis de apoyo, cuando una sola extremidad tiene que cargar un peso excesivo.

La causa hormonal detrás de la mayoría de los casos

En un hospital finlandés, Karikoski y sus colegas (2011) estudiaron 36 caballos llevados por laminitis y encontraron indicios de un trastorno endocrino en el 89 % de ellos. Un solo hospital y 36 animales: no es una cifra de todos los casos. Los dos trastornos detrás son el síndrome metabólico equino (SME) y la disfunción de la pars intermedia de la hipófisis (PPID), que muchos propietarios conocen como Cushing.

La declaración de consenso del European College of Equine Internal Medicine (ECEIM) sobre el síndrome metabólico equino lo describe como un conjunto de factores de riesgo de esta laminitis endocrina y señala la desregulación de la insulina como el más importante. El Royal Veterinary College (RVC) británico añade la obesidad entre sus rasgos, y por eso merece la pena aprender la condición corporal. Pero el consenso también dice que un caballo delgado puede tener SME: la analítica la decide tu veterinario, no el ojo.

En un estudio con 1.070 caballos y ponis registrados por sus propietarios, Pollard y sus colegas (2019) hallaron en las razas de poni nativas británicas una tasa de laminitis mayor que en todas las demás razas juntas, y que un aumento de peso reciente y un episodio previo la elevaban aún más.

Factor de riesgo (cohorte británica, 2014–2016)Hazard ratio
Raza de poni nativa (sobre todo Welsh, Connemara, New Forest, Shetland y cruces), frente a todas las demás1,9
Aumento de peso reciente2,3
Laminitis previa, sobre todo un episodio que ningún veterinario diagnosticó4,5

Tras una primera laminitis, caballo o poni, es el animal con más probabilidades de repetir. Un episodio tratado en casa sin diagnóstico es la señal de alarma más fuerte de todas.

Hierba de primavera y de otoño: el riesgo no se toma vacaciones

La hierba es el desencadenante clásico. Los azúcares y el almidón del pasto, los carbohidratos no estructurales, pueden provocar laminitis de forma experimental y acumularse en la hierba por encima de 400 g por kilo de materia seca, según Longland y Byrd (2006). Un estudio resumido por el RVC en su resumen de investigación sobre laminitis encontró en seis años la mayoría de casos en mayo, y más laminitis con más horas de sol.

Pero la primavera no lo es todo. La misma cohorte británica registró laminitis durante todo el año, sin diferencias significativas entre estaciones. El otoño tiene su propia trampa: la guía estadounidense de la Oregon State University sobre la laminitis asociada al pasto explica que la hierba estresada por el frío o la sequía puede tener más azúcar que la misma hierba sin estrés, y aconseja no pastar durante varias semanas después de la primera helada de otoño.

La misma guía sugiere retirar del pasto a los caballos de riesgo de 10:00 a 22:00, cuando el azúcar del forraje es más alto, y usar un paddock sin hierba o un bozal de pastoreo cuando la hierba es rica. Cuánto pasto puede tener un caballo concreto lo decides con tu veterinario, porque depende de su insulina, su peso y su historial.

Qué hacen el veterinario y el herrador

Mitchell y sus colegas describen las herramientas habituales: antiinflamatorios para el dolor, enfriar los cascos en agua con hielo, soporte de ranilla y talones, un box con cama profunda y radiografías laterales para ver si la falange ha rotado o se ha hundido. El manual Merck considera el frío el tratamiento más eficaz en la fase aguda. Qué fármaco, a qué dosis y durante cuánto tiempo lo decide tu veterinario.

Cuando las radiografías muestran dónde está el hueso, tu veterinario y tu herrador planifican juntos el recorte y el herraje. Según el resumen del RVC, ocho semanas después de empezar el episodio, el 95 % de los animales tratados en clínica general seguía vivo y el 59 % volvía a montarse, y ningún tratamiento médico ni método de soporte del casco fue mejor que los demás.

A largo plazo, lo que cuenta es la causa. Si el veterinario encuentra SME o PPID, el plan pasa a ser peso, dieta y ejercicio, fijados con él. En la cohorte británica, las consecuencias de la laminitis fueron el motivo de salud más frecuente detrás de una eutanasia, una cuarta parte de las 80 registradas, según Pollard y sus colegas (2020). Por eso la primera laminitis en caballos y ponis hay que tomarla como el aviso que es.

Dónde encaja Hoofine

Somos un marketplace, no una clínica, y no podemos decirte si un caballo tiene laminitis. Sí podemos ayudarte a encontrar a quien puede: los veterinarios y herradores de nuestro directorio. Si vas a comprar, pregunta directamente al vendedor por episodios anteriores, porque una laminitis previa es el factor de riesgo más fuerte de la tabla, y haz que tu propio veterinario mire los cascos en una revisión precompra.

1 comentario

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  • Hoofine

    Hoofine

    Das war sehr hilfsreich und gut.